1864 EL PIONERO

De acuerdo a los datos históricos que se posee, Don Mariano Ibáñez era propietario en quella época de un solar ubicado en el mismo sitio que posteriormente ocuparían las Fábricas IBÁÑEZ de la segunda generación; pero, por supuesto, de mucho más reducidas dimensiones. Tenía instalada ahí una prospera armería donde eran reparados los fusíles de los soldados que componían las diferentes facciones que existían en esa agitada época de la historia republicana del Perú; pero todos los que conocieron a Don Mariano están de acuerdo en afirmar que la mejor atención la proporcionaba a las huestes que seguían a Don Andres Avelino Cáceres, como que era nada menos que compadre del que posteriormente fuera presidente de la república del Perú en 1886.

Don Mariano Ibáñez que además de la armería tenía una pequeña fábrica de almidón, era un hombre de actividad múltiple y con una visión muy amplia del porvenir. Es así que en el mencionado año de 1870 se abocó a una nueva industria que aun no existía en Arequipa, e ideó, con los primitivos métodos de entonces la fabricación de cueros curtidos y suelas, en vez de que estos materiales fueran traídos de Lima.

Animado por el empeño que sólo ponen los visionarios, hizo construir varios pozos en su solar, y con la ayuda de rudimentarios artefactos inició la elaboración de cuero chegrí, vaquetas betunadas y suelas, que eran entonces los materiales de mayor demanda para la fabricación de calzado y otros usos; tal fue el comienzo de la industria de tenería (curtiembre) en Arequipa, y tal la forma en que el apellido IBÁÑEZ quedaría indisolublemente ligado a esta importante rama de la actividad humana.

<< Volver al inicio